El fenómeno de El Niño 2026
De acuerdo con los reportes recientes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) de Colombia:
- Inicio / Consolidación: Las condiciones asociadas a El Niño ya comenzaron a manifestarse a mediados de 2026 (entre mayo y junio), intensificándose progresivamente durante el segundo semestre.
- Período de mayor impacto y duración: Se prevé que el fenómeno alcance su pico de intensidad entre octubre de 2026 y enero de 2027. Las proyecciones de la NOAA e IDEAM señalan con más del 95% de probabilidad que sus efectos (déficit de lluvias y temperaturas por encima del promedio) persistirán durante todo el primer trimestre de 2027 (hasta marzo-abril de 2027).
Impacto proyectado para el departamento de Córdoba
En la región Caribe colombiana, y particularmente en departamentos agropecuarios como Córdoba:
- Déficit de precipitaciones: Aunque el Caribe atraviesa habitualmente su temporada seca en los primeros meses del año, la presencia de El Niño acentúa drásticamente el déficit de lluvias desde el segundo semestre de 2026.
- Temperaturas elevadas e impacto hídrico: Se proyectan olas de calor intensas y reducción acentuada en las cuencas hidrográficas y fuentes de agua locales.
- Sector productivo y ganadero: Los organismos multilaterales (como la OCHA) ubican a Córdoba entre los territorios con mayor nivel de riesgo por estrés hídrico, disminución en la disponibilidad de forrajes y aumento del riesgo de incendios de cobertura vegetal entre finales de 2026 e inicios de 2027.
Prepararse para el fenómeno de El Niño en el departamento de Córdoba —donde la intensa sequía y las altas temperaturas afectan con fuerza la sabana y el valle del Sinú— exige actuar con bastante anticipación. Aunque los búfalos de agua (Bubalus bubalis) son animales rústicos y adaptables, sufren profundamente el estrés térmico debido a su baja densidad de glándulas sudoríparas y su piel oscura. Además, la drástica caída en la oferta forrajera durante esta fase climática impacta directamente la producción de leche y la eficiencia reproductiva.
Para blindar la finca antes y durante la sequía, el plan estratégico debe abarcar tres pilares clave: agua y termorregulación, reserva nutricional y manejo de praderas.
1. Gestión del Agua y Mitigación del Estrés Térmico
El búfalo necesita el agua no solo para beber, sino como mecanismo indispensable para regular su temperatura corporal.
- Aseguramiento de agua de bebida: Un búfalo adulto consume entre 80 y 100 litros de agua al día en periodos cálidos. Las fuentes deben estar protegidas para evitar que se sequen o contaminen.
- Sombra sobre los bebederos para evitar que el agua alcance temperaturas elevadas (lo que reduce drásticamente el consumo).
- Desmonte preventivo y limpieza de jagüeyes, reservorios o pozos profundos antes de que comiencen las escasas lluvias previas.
- Bañaderos y zonas de refresco: Si los jagüeyes o cañadas habitualmente se secan durante El Niño, el ganado sufrirá severas bajadas en la condición corporal por radiación solar.
- Implemente sombras artificiales (mallas polisombra al 80%) o preserve franjas de sombra natural (árboles como matarratón, campano o guácimo) cerca de los corrales y salas de ordeño.
- Si el agua es escasa para mantener pozas de barro o bañaderos tradicionales, instale sistemas de aspersión o nebulización en la sala de espera del ordeño accionados durante 10-15 minutos por lote.
2. Plan Estratégico de Almacenamiento Nutricional
El crecimiento de los pastos en Córdoba cae bruscamente durante los meses más secos. La regla de oro es producir la comida durante la abundancia para ofrecerla en la escasez.
[Planificación del Forraje para El Niño]
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Conservación Forrajera Especies Leñosas / Arbóreas
(Silo de maíz/sorgo, (Matarratón, Leucaena, Cratylia)
Heno de Brachiarias) │
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└─────────────────► Suplementación Estratégica
(Bloques multinutricionales,
sales mineralizadas enriquecidas)
- Ensilaje y Heno:
- Calcule un presupuesto forrajero: reserve entre 12 y 15 kg de silo por búfala adulta/día para cubrir el periodo crítico (mínimo 90 a 120 días de sequía severa).
- El maíz, el sorgo forrajero y el pasto ensilados a tiempo son las alternativas con mejor relación costo-beneficio en la región.
- Sistemas Silvopastoriles y Proteicos:
- Aproveche especies leñosas adaptadas al trópico bajo como el matarratón (Gliricidia sepium) o la leucaena, que mantienen su follaje verde por más tiempo debido a sus raíces profundas y aportan proteína de alta calidad.
- Suplementación Mineral y Energética:
- Suministre bloques multinutricionales (melaza, urea, harina de alfalfa/yuca, sal y minerales) para favorecer la fermentación ruminal de los pastos secos y fibrosos.
- Asegure un aporte constante de fósforo y azufre en la sal mineralizada para evitar caídas drásticas en la fertilidad y la tasa de preñez.
3. Manejo de Praderas y Carga Animal
Ajustar la capacidad de carga del predio antes de la llegada del fenómeno evita el sobrepastoreo y la degradación irreversible de los potreros.
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4. Sanidad y Manejo Preventivo
Las altas temperaturas y el hacinamiento en las pocas zonas con agua o sombra incrementan la vulnerabilidad sanitaria:
- Esquema de vacunación al día: Aplique vacunas contra fiebre aftosa, brucelosis y carbón sintomático/bacteridiano con suficiente antelación.
- Control de ectoparásitos y endoparásitos: La concentración de animales cerca de aguadas aumenta la carga parasitaria. Realice controles estratégicos guiados por exámenes coprológicos.
- Ajuste de horarios de trabajo: Realice los ordeños, desplazamientos de lotes y trabajos de manga en las horas más frescas de la mañana o al final de la tarde para no sobrecalentar el ganado.
Es importante tener en cuenta que este fenómeno se va a seguir presentando en el futuro, con mayor o menor intensidad, lo mismo que el fenómeno de La Niña. En consecuencia, hay que tomar las medidas preventivas adecuadas a cada predio.
Uno de los riesgos más graves que se pueden presentar es el de incendio en las praderas. Es conveniente crear cortafuegos para impedir que las llamas avancen de un potrero a otro, hay que tener las bermas de las carreteras muy recortadas y quitar la vegetación seca, pues es la más susceptible a que por accidente o mala fe sea quemada y el fuego entre a los potreros. Y lo más importante, al menos un par de veces al día, dar vuelta para verificar que no haya inicios de fuego.
En Belterra tenemos varios pozos profundos de donde bombeamos, mediante bombas accionadas por energía solar, agua a tanques elevados y luego por mangueras la llevamos a los diferentes bebederos. Contamos con la fortuna de tener el nivel freático alto y buena calidad del agua.
Es común que los bebederos sean de medias canecas plásticas, con su correspondiente flotador para evitar que el agua se derrame. Revisamos constantemente estos bebederos pues cuando por alguna razón se quedan sin agua, los búfalos los golpean hasta dañarlos.
Lo otro que revisamos frecuentemente es que efectivamente el agua llegue a los bebederos, porque cuando las mangueras no están enterradas debajo de los cercos, pueden ser pisadas y aplastadas por los animales.
Los pozos de agua se limpian y las bombas se revisan periódicamente.
